Cuándo el coworking se te queda pequeño

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Cuándo el coworking se te queda pequeño

Todo aquel que entra por primera vez en un workspace en Madrid o en cualquier parte del  mundo busca deshacerse principalmente de una cosa: la soledad en el trabajo. En los tiempos que corren la mayoría de los emprendedores forjan sus negocios en internet, en la fría y solitaria red. Y trabajar desde casa no anima demasiado. Por eso muchos entusiastas con ideas o incluso algún proyecto de startup se dejan caer en los cálidos brazos de un workspace buscando diversión, amistades, actividades, contactos, inspiración, colaboración y productividad. De ahí nace la unión de los coworking y las startups.

 

¿Y quién no quiere esos valores en su trabajo? Trabajar en un workspace permite a las pequeñas empresas aunar la efectividad que necesita un autónomo con la flexibilidad que tanto ansía para su vida profesional. Al empezar con tu pequeño proyecto, el coworking era todo lo que podías necesitar: un espacio propio, trabajo en equipo, sentimiento de comunidad, apoyo, consejo… Casi un paraíso laboral.

Pero pongamos que tú idea o pequeña empresa es una startup. No porque sea demasiado mainstream decir que regentamos una pyme y nos suene mejor el palabro inglés. Sino porque de verdad tenemos entre manos una idea o proyecto emergente, novedoso e innovador que está enfocado a las nuevas tecnologías. De no cumplir esto, lo siento, pero lo tuyo es una pyme.

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Los coworking y las startups van unidos de la mano. La mayoría de los que crean este tipo de empresas eligen los espacios colaborativos para empezar. Son negocios con un riesgo alto que requieren de inversión externa y no se pueden permitir gastar grandes sumas de dinero en locales «por lo que pueda pasar».

¿Y qué puede pasar? Que todo salga bien o que todo salga mal. Pero pongámonos de nuevo optimistas. Tu startup ha subido como la espuma, tras algo más de un año echando horas extras con tu socio habéis conseguido ser más de cinco en la empresa, los clientes os sobran y nadáis en la abundancia; tanto que incluso os podéis permitir algún que otro día libre. Todo un éxito. Sin embargo, para llegar hasta ahí os habéis hecho con medio coworking y está dejando de ser todo lo útil que era al principio… ¿Y ahora… qué?

Ahora es el momento de extender las alas y abandonar el nido. Por mucho que nos duela, es obvio que un coworking puede quedarse pequeño si tú te haces muy grande. Y como en la vida, cuando uno se hace adulto debe abandonar la casa familiar. Ese momento llega cuando a tu negocio ya no le puedes llamar startup porque se ha convertido en una empresa de facto.

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Sí aun así, no sabes si tu startup tiene barbas de empresa he aquí algunos síntomas propuestos por Marek Fodor que indican si tu negocio está a punto de superar la adolescencia. En primer lugar, y más importante, por fin se obra el milagro y se alcanza el umbral de rentabilidad, es decir empiezas a gastar lo mismo que ingresas. Olvídate de trabajar y no cobrar.

El negocio empieza a crecer y se hace indispensable contratar a más gente. La flexibilidad de horarios comienza a desaparecer debido a la necesidad de coordinar todo el equipo. Se establecen nuevas organizaciones para que todo funcione, se acabó la anarquía que teníais tu socio y tú. ¡Sorpresa! Puedes faltar un par de días y no se hunde la empresa. Y de pronto llega el momento de tener un despacho propio… esto ya empieza a alejarse del estilo de vida coworking, es otra cosa. ¡Enhorabuena, lo has conseguido, tienes una empresa hecha y (más o menos) derecha!

Es el momento de dar el salto de fe y segregarte. Pero no debes tener miedo, porque al igual que el joven que se va de casa y vuelve de vez en cuando, los compañeros del workspace seguirán presentes, están en la agenda de contactos y forman parte de un pasado que merece la pena conservar.

Viendo los datos a nivel nacional y local, los workspaces en Madrid han evolucionado de una manera inimaginable a lo largo de estos últimos años. Tal ha sido el incremento que actualmente la capital de España cuenta con más de 250 worskspace y los estudios dicen que no va a parar en los próximos años. Una de las razones de este boom ha sido el aumento del número de trabajadores independientes. En la Unión Europea, según el Fondo Europeo de Profesionales Independientes (FEPI), hubo un crecimiento del 24% entre 2008 y 2015 y de un 7% en España. En nuestro país más de un millón de personas recurrieron a workspace para trabajar y los datos indican que esa cifra seguirá creciendo.

Hemos repasado brevemente el viaje de un emprendedor. Desde la creación de la startup, pasando por el coworking, las facturas, la contratación del personal, tomarte un día libre, etc. hasta llegar al punto en el que el coworking se te queda pequeño y te conviertes en una empresa como dios manda, con sus beneficios, su despacho propio, etc. Si quieres profundizar más en el tema del emprendimiento puedes descargarte nuestro ebook «En busca del oasis del emprendimiento» totalmente gratis aquí.

En portada: imagen de la película Los Piratas de Silicon Valley

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Diego Sánchez

Periodista y comunicador audiovisual de formación. Periodista freelance y maquetador editorial como profesión actual. Siempre en busca de la creatividad y con un escudo de optimismo.

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