A la conquista del Salvaje Oeste

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A la conquista del Salvaje Oeste

Año Nuevo, vida nueva. Así es la vida de los profesionales freelance, sin miedo a los cambios y pensando siempre en el presente. Si hay que cambiar, se cambia. Por cambiar me refiero a cualquier cosa: entorno laboral, profesión, clientes, móvil, ciudad, país, continente o… todo.

 

Yo estoy casi en el último supuesto. Conservo profesión y clientes, que no es poco, pero el resto queda atrás con el año viejo. He dejado mi zona de confort en el Viejo Continente y he dado el salto al Salvaje Oeste. Literal. Hace unas semanas aterricé en Texas, concretamente en Dallas. Primera impresión: el tópico se confirma, todo es MUY grande, así con mayúsculas, para expresarlo gráficamente.

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Dallas

 

Estoy “acojonada”. No es una expresión muy fina ni políticamente correcta. Ni siquiera sé si los motores de búsqueda de Internet me la perdonarán y pasarán por alto este momento de ordinariez que he tenido, pero me voy a arriesgar porque es la palabra que más empatía hacia mi persona va a generar.

Hace unas semanas escribía en este mismo blog sobre los nómadas digitales. Debió de ser una premonición. En aquel momento, yo no sabía que en poco más de tres meses tendría que releer mi post y seguir mis propios consejos. No es la primera vez que cambio de país o de ciudad, pero sí es la primera vez que cambio de continente.

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Hasta ahora siempre había vivido en Europa y, aunque la cultura mediterránea es muy diferente de la nórdica, hay muchas señas de identidad compartidas. La primera vez que fui a Suecia el cambio supuso un choque para mí en muchos aspectos. Se me cayeron muchos mitos y me sorprendieron muy positivamente otras cosas sobre las que nunca había pensado. Esta vez, venía mentalizada para experimentar nuevamente ese choque, pero… ¡sorpresa! Por el momento, no se me ha caído ni un solo tópico. Eso es precisamente lo que me está chocando.

Ser freelance tiene muchos componentes que, como mínimo, se pueden calificar de “incómodos”. Nunca sabes con seguridad cuánto trabajo vas a tener un mes, cuándo se cobrará o dónde vas a tener que aterrizar para trabajar. Si además, eres compañera sentimental de una persona que también va dando la vuelta al mundo y tienes hijos… mejor te echas a reír que a llorar, porque con la carcajada se solucionan mejor los problemas que con las lágrimas.

Ser positivo ayuda mucho. Yo diría que es la llave del éxito de un freelance. Hace muchos años, en la peluquería, leí una frase en una revista del corazón de una famosilla de la que ni recuerdo el nombre, pero que me ha guiado en muchas ocasiones. Ella decía: “Yo, ante las dificultades, me crezco”. Gran coach se perdió el mundo, o lo mismo no y ha montado su propia empresa de coaching como Jorge Valdano. ¡Quién sabe! Ya digo que no recuerdo su nombre. En mi caso, al igual que el resto, si por cada dificultad, contratiempo e imprevisto que hemos tenido en nuestra vida de trabajadores independientes nos hemos visto obligados a crecernos para superarla, debemos tener proporciones de gigantes, aunque no se traduzca en una ilusión óptica y se nos siga viendo normalitos.

Mis próximas semanas van a ser complicadas. Lo sé. Lo tengo claro. Pero no por eso duele menos. Lo primero que tengo que hacer es habituarme a la vida en Dallas. Ya estoy viendo que no es fácil. ¿El principal motivo? Todo es MUY grande. Y eso lo dificulta mucho todo: conocer la ciudad, saber dónde comprar, dónde llevar a los niños a las extraescolares, los coworking de la zona, la gente con la que hacer networking, si existe algún café desde el que trabajar… ¿Segundo motivo? El cambio horario. Estados Unidos está varias horas por detrás de Europa, dependiendo de la zona en la que vivas y de los países europeos con los que trabajes. En mi caso, supone siete horas de diferencia y eso incomoda y dificulta el trabajo diario.

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Coworking The Common Desk, Dallas

 
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Houndstooth Coffee, Dallas

 

¡Pero que no cunda el pánico! No todo son inconvenientes en los cambios (nótese aquí el optimismo del freelance del que hablaba hace un par de párrafos). Viajar y vivir en otros países es muy bonito. Abre la mente y agudiza el ingenio. ¡Ah!, y proporciona experiencias vitales y nuevas oportunidades, tanto laborales como personales. ¡Toma topicazos! Pero estos, como el de que en Estados Unidos todo es MUY grande, también son totalmente ciertos.

Con cierta frecuencia y, sobre todo, en las últimas semanas, me pregunto: “¿Cambiaría mi vida por la seguridad y la estabilidad de un trabajo tradicional en oficina?” Mi respuesta siempre es la misma: “En este momento, no. Aún no ha llegado el momento. En este momento de mi vida es lo que quiero y lo que necesito. Siento que tengo que seguir exprimiendo esta experiencia laboral y continuar aprendiendo y creciendo con ella”. Tras volver a pensar en mi respuesta, me doy cuenta de una cosa más. Hago mucho hincapié en el momento. Debe de ser porque la vida no es otra cosa que momentos: momentos de felicidad, momentos de tristeza, momentos de éxito, momentos de fracaso, momentos de tranquilidad, momentos de nerviosismo… momentos, momentos, momentos… el aquí y el ahora. Mi aquí y mi ahora es Dallas. Mi propósito de Año Nuevo es disfrutar del regalito que me dejaron los Reyes Magos en forma de traslado a Texas e intentar hacer partícipes a los lectores de mi experiencia como freelance allende los mares.

Yee-haw! Tell you soon, my friends!

En portada: imagen de la película El bueno, el feo y el malo

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Nuria Calle

Periodista freelance y escritora. La rutina no es lo suyo, por eso decidió lanzarse a la aventura de ser escritora y contar sus vivencias como ciudadana del mundo. En los últimos siete años ha vivido en Suecia y en España. Ahora termina de mudarse a Dallas, Estados Unidos.

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