Suecia vs. EE.UU.

trabajar en el extranjero

Suecia vs. EE.UU.

Mi vida y mi trabajo como freelance me han dado la oportunidad de conocer otros lugares, otras culturas y trabajar en el extranjero. Me considero afortunada, no solo por esta circunstancia, sino también porque he vivido en Suecia y ahora resido en Estados Unidos, dos de las naciones que más curiosidad generan en el mundo. Sí, no nos engañemos, no sería lo mismo haber estado en Hungría y Canadá.

 

Llevo muy poco tiempo en Estados Unidos y apenas estoy aprendiendo a desenvolverme aquí. Todavía no estoy en condiciones de juzgar en igualdad, pero es imposible no comparar. Soy humana. En los manuales queda muy bonito eso de no comparar a un hijo con otro, pero que tire la primera piedra quien no ha dicho o pensado alguna vez: “Fernandito, con la edad de Miguelito, ya sabía… ”. Con los países es lo mismo. Se compara, aunque no sea justo.

La gente me pregunta, tanto a un lado del charco como al otro: “¿Qué te gusta más, Estados Unidos o Suecia?”. Y eso es casi lo mismo que preguntar: “¿A quién quieres más, a papá o a mamá?”. A día de hoy, mentiría si no dijera que quiero un poco más a “mamá Suecia”. Han sido muchos años de relación amor-odio, como cualquier relación estándar madre-hija, y no se elimina así como así del corazón. Pero ya empiezo a encontrar pequeños detalles en los que Estados Unidos se apunta un tanto. Uno, por ejemplo, es que es mucho más fácil encontrar ayuda para limpiar la casa o cuidar de los niños. En Suecia, esto se puede convertir en un auténtico penar. No está bien visto contar con alguien que te eche una mano en las tareas domésticas, recoja a los niños del colegio y esté con ellos por las tardes, mientras tú trabajas. Allí funciona el “tú te lo guisas y tú te lo comes”.

trabajar en el extranjero

La teoría es que se dan muchas facilidades para compaginar la vida familiar y laboral. Por ese motivo, se supone que todo el mundo llega sin problemas a recoger a los hijos, planchar, hacer la cena y limpiar el cuarto de baño. La práctica, queridos lectores, no es esa. Muchos habitantes en Suecia no llevan esa idílica vida que retratan los catálogos de Ikea. En las páginas publicitarias del gigante sueco se ven salones controladamente desordenados y armónicas familias, que no parecen agobiadas por ninguna tarea o responsabilidad casera. Pero la realidad es mucho menos bucólica. La gente, ante la falta de soluciones sencillas y fáciles, se agobia, como cada hijo de vecino. Para poder trabajar, que no te coma la mierda y cuidar de los niños, se terminan aplicando soluciones peregrinas que rayan en lo absurdo.

En el tema del coworking, no hay mucha diferencia entre los dos países. Mi percepción, al menos, es esa. Ambos forman parte de la globalización del coworking y en los dos se pueden encontrar lugares para todos los gustos y necesidades. En lo que sí hay diferencia es en “esos otros lugares para trabajar”, que buscamos los independientes sin oficina y sin coworking. En Suecia, son los cafés. En Estados Unidos, los centros comerciales. Ahí está, resumido de forma sencilla y gráfica, el espíritu de los dos países. Suecia es intimista, calmado, reflexivo y callado. Estados Unidos es consumista, acelerado y cambiante.

trabajar en el extranjero

En el país escandinavo, caminas por la calle con el portátil en un bolso o en una mochila a la espalda. Así, paseando, escoges el café que más te motiva ese día y pasas toda la jornada trabajando en algún local, mientras tomas bebidas calientes, una ensalada o un bocadillo sueco de queso. En Estados Unidos, llegas al centro comercial en tu coche. Aparcas y sales del auto con el ordenador y un termo de café de medio litro, que previamente llenaste en casa o compraste en alguno de los Starbucks de camino. Entras en el centro comercial y te diriges a los pasillos, reconvertidos en áreas de trabajo, con wifi y mesas. Trabajas un rato y te vas a comer a alguno de los locales del propio centro. Antes de salir de la zona de restauración, rellenas el vaso de medio litro de café. La jornada termina en alguna de las tiendas del centro para comprar algo.

trabajar en el extranjero

Con motivo del amueblamiento de mi despacho casero, que esta vez sí he podido conseguir porque las casas tejanas son muy grandes, he descubierto otra diferencia entre suecos y americanos. Sé que lo primero que viene a la mente es el estilo. Sí, el estilo también. El sueco es minimalista y en tonos blancos y negros. El americano es, más bien, madera noble, tapizados y cortinas de cretona. Pero también ha llamado mi atención el hecho de que a los americanos no les entusiasma montar sus propios muebles. En general, prefieren que se lo den todo listo para utilizar. Los suecos, sin embargo, son muy amigos de hacerlo ellos solitos y sin ayuda de los especialistas, al más puro estilo Ikea. En conclusión; Ikea es una barrera definitoria esencial de los dos países, tanto por estilo como por concepto.

Yo, por mi parte, estoy intentando aportar mi granito de arena y aunar en mi vida las cosas que me resultan cómodas y buenas de los dos países. Por el momento, tengo un despacho con ventanales tamaño tejano y un escritorio de Ikea, modelo Alex. Además, de vez en cuando, trabajo desde el centro comercial para aprovechar el tiempo y comprar regalos de cumpleaños, mientras trato de no desesperarme por no encontrar un atractivo café como el Snickarbacken 7, en Estocolmo.

En portada: imagen de la película Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia

_linea_gris

trabajar en el extranjero

Nuria Calle

Periodista freelance y escritora. La rutina no es lo suyo, por eso decidió lanzarse a la aventura de ser escritora y contar sus vivencias como ciudadana del mundo. En los últimos siete años ha vivido en Suecia y en España. Ahora termina de mudarse a Dallas, Estados Unidos.

Tags:
No Comments

Post A Comment