El trabajo ha muerto, palabra de chamán

teletrabajo y coworking

El trabajo ha muerto, palabra de chamán

Desde que el primer ser humano pudo considerarse como tal, siempre hemos tenido el enfermizo afán de predecir nuestro futuro y el del entorno que nos rodea. Ya fuesen profecías de chamán o teorías científicas, todas tenían el mismo propósito: hacernos sentir dueños y conocedores del mundo. Si somos capaces de predecir, nada nos podrá sorprender, porque todo estará bajo nuestro control.

 

Aún estamos muy lejos de que ese día llegue, pero no por ello perdemos las ganas de seguir vaticinando nuestro futuro. Hace tan solo un siglo, los coetáneos de la época victoriana fantaseaban con máquinas voladoras a vapor. Hoy, en pleno 2017, no se tiene noticia de ningún artilugio parecido.

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Al futuro laboral le pasa tres cuartos de lo mismo. Se empieza a oír hablar tímidamente del salario universal y los robots, que nos quitarán el trabajo, parecen estar a la vuelta de la esquina de lo que se está convirtiendo en una pared muy larga. Mientras estas utopías o distopías (habrá que esperar a verlas para nombrarlas) llegan, nos tendremos que conformar con predecir nuestro futuro a corto plazo. Y en lo laboral ese futuro se llama coworking.

Aún todavía con el fax y el mobiliario de oficina, insípido y deprimente, muy presentes, podemos afirmar que el trabajo tradicional, ese “para toda la vida”, ha muerto. En el futuro, que se avecina, el teletrabajo es el rey; la cabeza de tren del nuevo modelo productivo. No se trabajará por horas, sino por proyectos. Con lo cual, las asociaciones transitorias de trabajadores serán la norma. Se espera que el día de mañana sea un auténtico bum innovador y creativo. Y, ante tal panorama, ¿quién es el que mejor aúna todas las condiciones pertinentes? Exacto, el coworking.

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Os presentamos un futuro en el que los trabajadores pertenecerán a coworkings, no a empresas. Las empresas tradicionales también habrán muerto. Adiós, cubículos, adiós. Siguiendo el esquema, los trabajadores se concentrarán en coworkings especializados en su profesión. De tal forma, que se crearán comunidades a las que las nuevas empresas acudirán, para solicitar sus servicios, en los proyectos que quieran sacar adelante.

El modelo laboral quedará supeditado a la voluntad del trabajador y a sus objetivos. Y ningún trabajo, que no se pueda definir como: divertido, amistoso, inspirador, colaborativo o productivo, será considerado trabajo. “Si me voy a pasar la vida trabajando, por lo menos que sea entretenido”, será la frase que se convertirá en la máxima de los trabajadores.

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Sin embargo, el cambio de mentalidad y la concentración de sectores traerán más competitividad y un nuevo mapa del mercado laboral, lo que se traducirá en nuevas legislaciones. La reforma laboral será un chiste, en comparación, porque los coworkings pondrán patas arriba todo lo establecido.

¿Os suena exagerado? Puede ser… o puede que no. El tiempo lo dirá. Yo solo soy un simple chamán que se ha venido arriba.

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En portada: imagen de la película El abrazo de la serpiente

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Diego Sánchez

Periodista y comunicador audiovisual de formación. Periodista freelance y maquetador editorial como profesión actual. Siempre en busca de la creatividad y con un escudo de optimismo.

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