Renovarse o morir

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Renovarse o morir

La formación es una de las claves del éxito en la vida profesional, tanto de los empleados por cuenta ajena como de los trabajadores por cuenta propia. La única diferencia radica en que, en el caso de los freelances, la responsabilidad de formarse recae en nosotros mismos, mientras que las personas que trabajan por cuenta ajena comparten esa responsabilidad con la empresa en la que desempeñan sus funciones laborales.

 

Una vez más, aquí se produce un encuentro entre las ventajas y las desventajas de ser autónomo. Nuestra fortaleza reside en no tener que rendir cuentas a nadie, excepto a nosotros mismos, pero esa también es nuestra debilidad. Son las dos caras de la misma moneda. Hay que renovarse o morir en el intento.

Miguel de Unamuno decía que “el progreso consiste en renovarse” y para los emprendedores y los freelances este debería ser nuestro mantra. ¿Por qué? Porque si no nos renovamos, moriremos. Anquilosarnos en la rutina hará que nuestros proyectos profesionales estén abocados al fracaso. Solo sobrevivirán aquellos que se encuentren a la vanguardia de las novedades en sus campos profesionales.

renovarse o morir

El tiempo muchas veces nos come. Desarrollar proyectos, completar los trabajos en la fecha requerida, ocuparnos de labores administrativas y fiscales, buscar clientes y mantener la red de contactos hace que, con demasiada frecuencia, releguemos el tema de la formación a un segundo plano. Es un grave error. Una formación continuada nos ayudará, sin duda, a mejorar el trabajo y la forma de producir. Si conocemos las novedades del sector podremos ahorrar tiempo en los procesos y captar a más clientes, lo que hará que crezcamos más y en mejores condiciones.

Las horas empleadas en la formación nunca han de verse como tiempo robado al trabajo, al contrario; enriquecen el resultado final. Formarse jamás es una pérdida de tiempo. Además de adquirir conocimientos, se establecen contactos con personas que tienen intereses similares a los nuestros y se crea un nuevo camino de networking.

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El desembolso económico, que casi siempre supone la formación, es el otro escollo en el que nos solemos esconder los freelances para eludir nuestra responsabilidad en la actualización de conocimientos. Es cierto que, muchas veces, los cursos, las conferencias o las clases magistrales son caros, pero también es verdad que compensa hacer ese esfuerzo económico en pro de los beneficios que se van a obtener. Y no hay que olvidar nunca que, como decía mi madre: “El que busca, haya”. Dedicar unas horas de nuestro tiempo laboral a localizar cursos o charlas gratuitos nunca es tiempo perdido porque “haberlos, haylos”, como las meigas.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en especial, de internet ha supuesto una revolución en el ámbito de la formación. Hoy en día, el que no se forma es porque no quiere. Sé que puede sonar demasiado duro y, después de escribir esta frase tan lapidaria, no puedo quitarme de la cabeza la imagen de un padre autoritario, con el dedo en alto, recriminando a su hijo por no estudiar. Pero creo, sinceramente, que muchos autónomos y freelances pierden la batalla del éxito por no invertir tiempo en reciclar y actualizar sus conocimientos. Es una pena. El hecho de que los proyectos personales, que se empezaron con ganas e ilusión, queden desfasados y grises con el paso del tiempo, me produce una inmensa lástima. Y más cuando se puede evitar si se prioriza la formación.

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¿Cómo conseguirla? Estoy segura de que, llegados a este punto de la lectura del post, muchos piensan que soy una utópica y que lo que estoy exponiendo no es tan sencillo. Bien, yo no he dicho que sea fácil, lo que he dicho es que se debe y se puede hacer.

El primer paso es planificar, en nuestra agenda laboral, un tiempo para la formación. Y respetarlo, siempre. Ese espacio debe ir variando, en función del punto en el que nos encontremos. En la primera fase, el hueco reservado debe emplearse en elaborar un plan propio de formación. Tenemos que acotar y reconocer las áreas en las que queremos reciclarnos, profundizar o añadir conocimientos. A partir de ahí, se trata de buscar cursos, charlas, conferencias o jornadas relacionadas con esas áreas. Internet es, sin duda, la gran aliada para encontrarlas, pero no es la única fuente en la que hay que mirar. Los contactos laborales son muy importantes ya que ellos nos pueden pasar convocatorias interesantes. Los coworkings también son grandes aliados ya que suelen programar acciones relacionadas con la formación y la actualidad laboral.

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Existen cursos o actividades formativas gratis, bien sea a través de internet o auspiciados por organizaciones o coworkings. Elegir los mejores, al mejor precio, no es fácil. Hay que discriminar si son valiosos o banales, lo que exige un importante trabajo de investigación. Ante la duda, siempre es bueno buscar opiniones en internet y entre colegas.

Una vez elegida la acción formativa, hay que reservarle el tiempo y el momento en nuestra agenda. Si es presencial, es más difícil de obviar; si es online, es fácil ir relegándola y posponiéndola en nuestro esquema de trabajo. Hay que hacer un esfuerzo real para que esto no ocurra y volver a nuestro mantra: “El progreso consiste en renovarse”.

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Por último, no hay que olvidar que hay que convertir las dificultades en oportunidades. Ante una bajada circunstancial de trabajo, siempre es una buena idea dedicar ese tiempo a acciones formativas.

En portada: imagen de la película The Great Debaters

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Nuria Calle

Periodista freelance y escritora. La rutina no es lo suyo, por eso decidió lanzarse a la aventura de ser escritora y contar sus vivencias como ciudadana del mundo. En los últimos siete años ha vivido en Suecia, en España y en Estados Unidos. Ahora termina de trasladarse de Dallas a New Jersey.

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