¡A la mierda el trabajo!

no me gusta mi trabajo

¡A la mierda el trabajo!

Es miércoles el peor día de la semana, el lunes aún está reciente y el viernes parece no llegar nunca. Sigues hablando con clientes, sacando la empresa adelante, haciendo malabarismos para conseguir financiación… Conclusión: «No me gusta mi trabajo».

 

Tienes la sensación de que si dejas de hacer tu trabajo el mundo va a dejar de girar, pero en realidad al mundo le importa bien poco lo que tu hagas, las leyes de la física van a seguir su curso porque, sintiéndolo mucho, tu trabajo carece de relevancia para la rotación terrestre.

¡Basta ya de dramas! Todos hemos tenido un día en el trabajo en el que hemos querido dar al traste con todo, pegar un puñetazo en la mesa e irnos de la oficina, dar un grito y mandar a algún lugar deshonesto al pelele de turno. Pero no lo haces, en su lugar te muerdes la lengua y a aguantar carros y carretas. Porque con tanto parado el mero hecho de tener un trabajo ya es un mérito.

La pena es que tener un trabajo no es necesariamente sinónimo de felicidad, ni mucho menos. Si los días en los que te muerdes la lengua superan en número a los días normales puede que termines sin lengua antes de jubilarte. En el caso de que hayas llegado a ese punto, y no te hayas dado cuenta, siento decirte que no te gusta tu trabajo… es hora de mandarlo a la mierda.

Está muy bien eso de ponerse digno y dimitir, pero como todo hay que hacerlo con sentido común (el menos común de los sentidos) y ser cautos ante todo. Manda a la mierda tu puesto de trabajo, sí, pero con elegancia y cabeza.

En palabras de Jon Acuff experto en despidos: «lo último en quitarse han de ser los pantalones» porque «hay que ser precavidos para no quedarnos en calzoncillos si surge una emergencia». Es decir, hay que tener todos los flancos cubiertos antes de llevar a cabo nuestra maniobra de despido para no quedarse con el culo al aire.

Lo primero antes de abandonar nuestro puesto de trabajo es cubrirse las espaldas:

  • Haz una red de contactos vía LinkedIn o cualquier otra plataforma para tener un networking que te sirva de respaldo.
  • Realízate a ti mismo un análisis DAFO (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas) para determinar tus habilidades y fortalezas.
  • Valórate y crea (o completa) tu perfil laboral en la red, porque, aunque sigas en tu puesto, no significa que estés fuera del mercado laboral.
  • Mira con optimismo al futuro y échale valor.
 

Llegados a este punto ya estás preparado para la hora de la verdad: dimitir. Es un momento muy tentador para soltar toda la bilis que llevas macerando en tu interior desde hace tiempo, pero no es aconsejable cobrarse la venganza tan pronto; recuerda que se sirve fría. En estos casos hay que ser elegante, porque el mundo laboral es una selva demasiado pequeña llena de depredadores y nunca sabes cuándo te volverás a topar con un excompañero. Por eso es mucho mejor dejar la pesadilla atrás y mirar con ilusión el futuro sin los lastres del trabajo que abandonas. ¡Enhorabuena, ya eres libre de buscar tu felicidad laboral!

En portada: imagen de la película Trabajo basura

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no me gusta mi trabajo

Diego Sánchez

Periodista y comunicador audiovisual de formación. Periodista freelance y maquetador editorial como profesión actual. Siempre en busca de la creatividad y con un escudo de optimismo.

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2 Comments
  • MG
    Posted at 09:11h, 06 octubre Responder

    Diego gracias por un postre, por su realismo y su claridad. Un saludo

    • MG
      Posted at 09:12h, 06 octubre Responder

      Diego gracias por un post, por su realismo y su claridad. Un saludo

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