Mujeres autónomas, las mosqueteras reinventadas

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Mujeres autónomas, las mosqueteras reinventadas

No soy muy aficionada a reenviar memes, pensamientos o reflexiones, que corren por Internet o WhatsApp, pero algunas sí llaman mi atención porque me parecen divertidas, ingeniosas o simplemente me hacen pensar. Creo que estoy en el punto medio a la hora de compartir este tipo de contenido. Espero no pecar de plasta porque, honestamente y lo confieso aquí, creo que hay gente muy cansina que manda y publica absolutamente todo lo que cae en sus correos o móviles. ¡Piedad, amigos! Tened un poco de criterio, no todo mola ni es divertido…

 

Sin embargo, como decía, alguna de estas frases hace que una chispita salte en mi interior. Hay una que me ha llegado por varios caminos. Es del Premio Nobel, William Golding, escritor de El señor de las moscas y, según “san Google”, prolífico autor de ingeniosas citas. Resumiendo su texto, Golding dijo que cualquier cosa que le des a una mujer lo hará mejor, porque la mujer engrandece y multiplica cualquier cosa que llega hasta ella.

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Totalmente de acuerdo, Mr. Golding. Y el trabajo como autónoma o freelance no es la excepción. No es que lo diga yo, hay estudios que confirman esta impresión. Ya tenía mis sospechas, pero han caído en mis manos varios artículos e informes que concluyen que las mujeres somos la pera limonera en esto del trabajo fuera de la oficina y alejado de la modalidad tradicional.

Haciendo cierta, una vez más, la frase de Golding, este tipo de trabajo lo estamos engrandeciendo y multiplicando. Estudios realizados en distintos países como España, Argentina o Estados Unidos, muestran una tendencia global que ha llevado a algunos a calificarla de revolución laboral. Al parecer, el número de mujeres que se incorpora al trabajo independiente es más alto que el de los hombres y, además, sus ingresos también son mayores, cambiando así la situación habitual en la que solemos ganar menos que nuestros compañeros.

La principal razón que dan los sesudos analistas, a la hora de explicar este fenómeno, es lo que en mi pueblo se llama obviedad y no es otra cosa que la capacidad de las mujeres para hacer mil cosas a la vez. Este es nuestro secreto para “conciliar” el trabajo doméstico y el profesional y administrar con más libertad, que no con más facilidad, nuestra vida personal y laboral.

Pero, mira tú, que estos estudios sí me han revelado alguna cosa en la que yo no había pensado y con la que he flipado bastante. Como diría Trillo, aquel insigne ministro de Defensa español de la época de Aznar: ¡Manda “güevos”! Resulta que esta vía de trabajo hace que se elimine la discriminación de género porque las mujeres desarrollan sus habilidades y conocimientos sin ser catalogadas por su edad, su apariencia física o por la etapa personal que estén viviendo; solo se las identifica por su profesionalidad.

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Así leído se puede pensar que incluso es guay pero, al parar y reflexionar un poco más, me invade la indignación y la mala leche. Resulta que solo se aprecia nuestra profesionalidad si no se nos ve, digamos… ¿mucho? ¿Tenemos que seguir estando en segundo plano, sin hacer mucho ruido, dando solamente resultados? Vaya, vaya, esto sí que es una forma de eliminar la discriminación por género.

Otro de los motivos, por los que parece que triunfamos en este grupo laboral, es porque somos muy cumplidoras con los trabajos que aceptamos y los clientes están encantados con nosotras. Vamos, que somos unas currantas natas y, siguiendo el pensamiento de Golding, con acordar en qué consiste el trabajo y la fecha de entrega, ya nos ocupamos nosotras de darlo muy bien hecho, engrandecido y, además, a tiempo. Aunque eso signifique trabajar en horarios nocturnos, en el parque o comer dos varitas de pescado, que sobraron la noche anterior de la cena de los niños, cogidas al vuelo del frigorífico y que no se tiran por nada del mundo, ya que son un “apañito”, aunque no dé tiempo a recalentarlas en el micro.

En algo en lo que sí coincido plenamente con los artículos que he leído, es en lo que creo que es uno de los cimientos que más debemos valorar y mimar las trabajadoras de este entorno. La solidaridad y la empatía que se genera entre nosotras. Ser freelance o autónoma no es fácil. Casi ninguna de nosotras lo conseguiría sin el apoyo de otras freelances o autónomas, aunque no pertenezcan al mismo sector laboral que el nuestro. Por ejemplo, para facilitar el trabajo, creamos listas o grupos dedicados a la organización e información de recursos que nos ayuden en el cuidado de niños, la intendencia del hogar o las oficinas compartidas que, por distintos motivos, pueden ser de nuestro interés. Anteponemos la colaboración a la competencia y vivimos cada éxito laboral de una compañera de fatiga como si fuese nuestro propio éxito. Cierto es que siempre hay alguna que se sale de este utópico mundo y su ambición prima por encima de todo lo demás, dejando de lado los buenos sentimientos pero, en general, no suele ocurrir.

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Solo el tiempo dirá si esta generación en alza de mujeres autónomas conllevará una revolución en la forma de trabajar y en los resultados para nosotras, pero es innegable que las mujeres, a lo largo de la historia, hemos impulsado cambios muy significativos en nuestra sociedad. Este sistema laboral, que está cogiendo fuerza en todo el mundo, parece ser uno de ellos. Al grito silencioso de “todas para una y una para todas”, las trabajadoras independientes podemos estar dando un vuelco al universo laboral, aún dominado por los hombres. Pero no tengáis miedo, compañeros freelances, no queremos eliminaros de la faz de la tierra, solo queremos compartir en igualdad de condiciones. Aunque, eso sí, os aconsejo que también empecéis a pensar en dormir menos horas por las noches, comer las varitas sobrantes del frigorífico y hacer listas compartidas, con vuestros colegas, de actividades extraescolares, divertidas y educativas a la vez que recomendables, por horarios.

En portada: imagen de la película Sufragistas

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Nuria Calle

Periodista freelance y escritora. La rutina no es lo suyo, por eso decidió lanzarse a la aventura de ser escritora y contar sus vivencias como ciudadana del mundo. En los últimos siete años ha vivido en Suecia y en España. Ahora termina de mudarse a Dallas, Estados Unidos.

2 Comments
  • Pamela Cepeda
    Posted at 11:37h, 13 septiembre Responder

    Que buen artículo, pero creo que más que autónoma, sería teletrabajar siendo autónoma (hay autónomas detrás de un mostrador, y no cambia nada en términos de conciliación ni menos en la forma de trabajar..nada revolucionario)
    El teletrabajo, sobretodo para las madres es una medida muy buena para conseguir la conciliación, y la forma autónoma una manera de «independencia»…Ahora falta que bajen la cuota del autónomo para impulsar esta nueva forma de trabajo. ¡Eso sí seria ayuda!
    Con respecto a las ayudas que percibimos para poder trabajar siendo autónomas, os dejo este artículos sobre app muy útiles cuando se teletrabajar.

    • Nuria Calle Sanchez
      Posted at 04:51h, 25 octubre Responder

      Gracias Pamela por compartir el artículo sobre apps útiles para madres teletrabajadoras. He aquí un claro ejemplo de la solidaridad, empatía y apoyo que nos brindamos entre nosotras.

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