Las nuevas universidades se llaman coworking

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Las nuevas universidades se llaman coworking

La popularidad de los coworking sube como la espuma. Ya quedan pocos que sigan preguntando ¿cowo… qué? Una minoría de ignorantes que no saben lo que de verdad se está cociendo. Todo empezó con el objetivo de recortar gastos de alquiler para las nuevas empresas, de ello surgieron las colaboraciones y las redes de networking, y ahora los tentáculos del emprendimiento amenazan a las universidades con hacer de los coworkings los nuevos centros del conocimiento y la innovación.

 

Para muestra un dato, o varios. Según el informe de Actividad de Venture Capital & Private Equity en España 2016 el año pasado las startups españolas batieron todos los records. Más de 200 inversores participaron en empresas de nueva formación con unos 659 millones de euros, el 83% más que el año anterior. Todo un boom que dice mucho del emprendimiento en nuestro país. ¿Quién se atreve a decir ahora que España es un país de funcionarios? ¡Eh! ¿Quién?

Es posible que con este auge la inversión en startups haya tocado techo. Pero es innegable que este apoyo dará unos resultados muy positivos en el futuro. Al fin y al cabo estamos ayudando a levantarse a los gigantes del futuro. Y quienes les dieron el primer empujón fueron los coworkings. Sus hogares, sus oficinas, el lugar donde tejieron todos sus contactos empresariales.

No es por ensalzar el papel de los coworkings en todo esto, pero los datos nos vuelven a abrir los ojos. Tomando como referencia el informe Regus descubrimos que sólo en España hay casi 1.000 espacios dedicados al coworking. Lo que nos convierte en uno de los países más influyentes en esta nueva corriente de creación de empleo. Para que os hagáis una idea de la magnitud de todo esto 1 de cada 8 coworkings en el mundo está en territorio español.

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Somos un gigante del coworking en un mundo en el que la filosofía colaborativa de estos espacios se extiende como la pólvora. Y que dentro de poco será, según los expertos, un motor de la economía global. Por ende, nos estamos convirtiendo potencialmente en una máquina de generar emprendimiento, cuya locomotora son los coworkings. Nichos de innovación, conocimiento y relaciones empresariales. Se están convirtiendo poco a poco en los centros socioeconómicos.

Y es que las grandes empresas ya no se gestan en garajes como antaño lo hicieron Google, Apple o Microsoft, se están gestando en coworkings. Muchos lo saben y están invirtiendo en ello. Programas como Despega de la Fundación José Manuel Entrecanales lo demuestra… Pero ¡alto! Nosotros hemos empezado hablando de universidades… Cierto, aún no hemos mencionado la unión entre universidad y coworking ¿o sí?

Parémonos un momento a pensar qué es una universidad. Podríamos decir que se trata de un espacio de conocimiento, de aprendizaje, donde los jóvenes acuden para formarse y prepararse para el futuro. Una institución que es el centro sociocultural de una sociedad y que marcará las líneas de su futuro económico. Un lugar académico a la vanguardia de las últimas tendencias y doctrinas para preparar a los estudiantes en su futuro laboral. ¿De verdad no os suena? Se parece bastante al papel que están tomando los coworkings.

En Talent Garden, un ambicioso coworking italiano, también se dieron cuenta de este hecho. Tenían todos los factores para hacerle la competencia a las universidades. Contaban con científicos, escritores, emprendedores de exitosas startups e incluso filósofos siempre al día en sus campos. Una plantilla mejor que algunas universidades. Solo les faltaba una escuela, así que la fundaron.

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La Innovation school es la escuela-coworking de Talent Garden. Una escuela que predica con el aprendizaje del día a día y la interconexión entre alumnos y coworkers. Ofrecen Masters, workshops, cursos, masterclass… Todo un catálogo formativo para hacer crecer la innovación entre sus estudiantes. Que en realidad no son tales. La docencia no se limita a la relación unidireccional profesor-alumno, los estudiantes exponen sus ideas y proyectos y se desarrollan en clase para aprender en un entorno estimulante. Toda una revolución educativa.

La intención de los fundadores de Talent Garden es «contaminar al mundo» con la creatividad y la innovación de sus «talentos» (que no coworkers) y formando para las necesidades reales del mundo real. De momento no parece que les vaya mal, ya tienen 17 centros por toda Europa, uno de ellos en Barcelona.

Tiembla Universidad, tiembla. Porque si un coworking nos prepara mejor y con más proyección de futuro con una red networking consistente ¿para qué diablos queremos ir a la universidad?

En portada: imagen de la película Monstruos University

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Diego Sánchez

Periodista y comunicador audiovisual de formación. Periodista freelance y maquetador editorial como profesión actual. Siempre en busca de la creatividad y con un escudo de optimismo.

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